Sobre el matrimonio y un modesto homenaje.

Anillo de compromiso.


El matrimonio, esa institución que dicen que los que están dentro quieren salir y los que están fuera quieren entrar, ¿no es de locos? Por seguir explayandome tenemos dos tipos de matrimonio, el matrimonio religioso como decimos por aquí, el casarse por la Iglesia expresado en román paladino que por cierto cada día está más en desuso, en otras religiones del mundo tienen sus variaciones a la hora de las celebraciones o consecuencias matrimoniales pero todas tienen el matrimonio como institución. Por otro lado tenemos el matrimonio civil que también tiene sus consecuencias y responsabilidades esta vez ante la Ley y no ante ninguna clase de divinidad del tipo que sea, aún así que Dios le coja confesado al que pase por el juzgado para casarse.

Tengo muy claro que el matrimonio en cualquiera de sus variaciones y formas es la institución más difícil y complicada que existe. Tienes que convivir bajo el mismo techo con una persona que no tiene porque tener tus mismos gustos, ideas y pensamientos, cada decisión que tomes debe de ser consensuada con la otra parte, por lo menos hoy en día así ocurre o debería ocurrir, no vivimos en épocas pasadas por lo menos en Occidente aunque sé que en otros lugares del planeta se cometen auténticas aberraciones por la mal llamada cultura del lugar que no quiero mencionar en este blog, no me voy a poner a denunciar lo que pasa en otros lugares del planeta, no es mi cometido.

Uno de las curiosidades que tenemos sobre los matrimonios es el tiempo que llevan casados. Un matrimonio duradero hoy en día indica una fortaleza en la relación muy grande, ¿por qué? Es algo evidente y suelo escribir e insistir bastante sobre ello, el mundo ha cambiando mucho en los últimos veinte años y por ende las personas que comparten el mismo techo también. Las adaptaciones a la convivencia no son nada sencillas además debo de añadir que las personas cambian con el tiempo no somos los mismos con veinte que con cincuenta, así que hoy en día casarse supone un auténtico reto por lo menos desde mi punto de vista. Existen también la convivencia pre matrimonial y parejas que viven juntas sin comprometerse o firmar papeles pero yo prefiero hablar de personas que han sellado su convivencia de puño y letra.

Los matrimonios de mi generación no llegan ni con mucho a los veinte años, ¿causas? Pienso que son múltiples, la primera es que el matrimonio ya no es para toda la vida asunto que me parece perfecto, la segunda y principal es que nadie aguanta un peine a nadie y la mayoría de los matrimonios se soportan por el dinero o las posesiones no por el amor, <<Cuando el dinero sale por la puerta el amor salta por la ventana>>. Éso es lo que dice el dicho y creo que hoy en día se puede aplicar a nuestras relaciones personales, a parte que según mi punto de vista tenemos demasiado egoísmo y pocas ganas de aguantar ciertas situaciones que se podrían solventar con un poco de paciencia, una cosa es la independencia y otra cosa es hacer lo que nos da la gana. El amor, el cariño, el afecto, el respeto mutuo es la clave de la convivencia sin estas columnas y alguna que otra más los matrimonios no se soportan, bueno, ni los matrimonios ni ninguna otra clase de relación. Todo esto no significa sumisión ni obediencia querer a alguien también significa marcharse y no molestar, saber decir adiós es el mejor de los finales que uno pueda tener, existen cientos de posibilidades.

Como he comentado alguna vez en estas entradas los seres humanos tienden a realizar celebraciones agrupando los dígitos de cinco en cinco o de diez en diez, cuando pasan cinco años se denomina lustro, cuando pasan diez década, cuando son cien siglo y así sucesivamente. Lo mismo ocurre con las cuentas de los matrimonios, 25 años son bodas de plata, 50 años son bodas de Oro, 75 años son bodas de brillantes y 100 años son bodas de hueso, no sé si alguien habrá conseguido estar cien años con la misma persona quizás Matusalén pero hoy en día no conozco a nadie tendrían, que vivir más de 100 años.

Personalmente el matrimonio como los hijos no los he tenido nunca como un objetivo en la vida, no renuncio a ello si llega la oportunidad pero éso de casarme para justificar no sé muy bien el qué no va con mi manera de ser. Llamadme místico pero creo que una convivencia que te puede marcar de por vida no se puede tomar a la ligera, cuando te casas compartes con esa persona tus sueños, miedos, temores, esperanzas, sin sabores, es un comportamiento mutuo donde te complementas con tu pareja para formar un proyecto de convivencia, quizás sea demasiado complejo en estas cosas pero es lo que creo.

Toda esta chapa viene dada porque un matrimonio cercano a mi cumple las bodas de Oro en el mes de Septiembre, son mis padres. Marcelino e Isabel, Isabel y Marcelino, son los nombres reales de mi papá y de mi mamá no los he cambiado al fin y al cabo en este caso no creo que haga ninguna clase de daño a nadie, eso si, la foto no la pongo. Cuando vives 50 años con la misma persona creo que no te acuerdas de que hayas tenido otra clase de vida anterior al matrimonio. La de sabores, sinsabores, historias, alegrías, tristezas que se pueden tener en 50 años con la misma persona bajo el mismo techo y dentro de las mismas sábanas. ¡Eh! tú, no te enojes conmigo ¿de dónde crees que vengo yo? Tengo claro que esta generación a pesar de las épocas que les tocó vivir se casaban por amor, el dinero y las posesiones las tenían en un segundo plano y así siguen dejando los bienes terrenales en un rincón mientras que ahora en el ocaso de sus vidas se están aguantando la vejez, los achaques y las enfermedades típicas de esta época de la vida del ser humano. Por cierto 14 meses después de la boda nací yo, menudo regalito para ambos, ¡ja, ja, ja, ja, ja!

Este blog es mi diario y esta celebración me toca de cerca y me hace pensar en lo que hacemos con nuestras relaciones personales. Estas líneas tan solo son un modesto homenaje a estas dos personas tan queridas por mi, sé que no van a hacer ninguna celebración ya que no están para demasiadas fiestas, sobre todo el jefe, además no creo que nunca sepan de ésto ya que ni manejan Internet ni las redes sociales y menos leen mis blogs pero desde aquí mi más profundo agradecimiento a ellos dos por todo esto y por aguantarme.

Y vosotros ¿estáis casados? ¿Lo habéis estado? ¿Queréis casaros? Déjame tu comentario, por aquí andaré. Un saludo a todos.

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