Ponga un amargado en su vida.

¿Una limonada?

Nos acercamos a unas fechas que se pueden decir que son bastante especiales para gran parte de la humanidad, LAS NAVIDADES. Todo son sentimientos y felicitaciones, algún que otro regalo y mucho amor y dicha. Naturalmente estas celebraciones dependen de la religión que tengas, los cristianos sea cuál sea la interpretación que den a la Navidad la celebran de una manera o de otra e incluso en distintas fechas dependiendo del calendario que usen. Católicos, protestantes, anglicanos, luteranos, coptos... y así hasta no sé cuántas interpretaciones bíblicas la celebran a su manera porque cada grupo principal se escinde en subgrupos y así nos va con la religión de Cristo, las demás religiones no la celebran, no va con sus creencias o dogmas.

Pero a lo que yo quiero ir en esta entrada es a otra cosa, a esos amargados y amargadas que suelen fastidiarlo todo diciendo que no le gustan estas Fiestas, que no las aguantan, poniéndose a hablar de no sé que hipocresía en la que vivimos, soltando por esa boquita que Dios les ha dado todas las tontunas e insensateces que se puedan oír. Yo me quedo escuchando a esta gente pero más por análisis científico que por aguantarles el discurso, hablan sin escuchar a nadie de la hipocresía de los tiempos, de la insolidaridad del ser humano, de la soledad de las personas, del hambre en el tercer mundo o la época consumista que nos ha tocado vivir, la pesadumbre que sueltan es bastante profunda pero no llegas a entender por qué.

Independientemente de la amargura que posee esta clase de gente, por cierto son siempre los mismos, suelo pensar que estas personas nacieron ya del vientre de su madre con una extraña frustración por venir a este valle de lágrimas, por no ser algo mejor en esta vida, por no conseguir no sé que metas o por vaya usted a saber qué extraña combinación cósmica. Porque al fin y al cabo qué persona no sufre de mal de amores, quién no ha perdido a algún ser querido que ya no verá más en estas fechas, quién no tiene una vida modesta y sin lujos y que sigue disfrutando de los placeres que le da la vida ... que levante la mano, yo el primero. Pero los complejos y rencores que poseen son superiores a cualquier clase de análisis que se precie, los puedes encontrar en cualquier otra fecha señalada, por  el calendario o no, amargándose y amargando al personal hablando de ruindades que solo poseen en su cabeza y no dejando vivir a los demás.

Todo esto expuesto me lleva a la conclusión que los amargados son los típicos aguafiestas que nunca están conformes ni contentos con nada ni con nadie, ponen pegas y peros a todo y a todos, le buscan las vueltas a cualquier cosa y pueden estropear el día al más pintado. Además esta clase de persona la puedes encontrar en todas partes y aparecen por sorpresa dispuestos a reventar cualquier clase de celebración inclusive dentro de las mismas familias que se reúnen en estas fechas tan señaladas. Volviendo a estas fechas curiosamente el número de amargados aumenta de forma exponencial, los motivos pueden ser muy diversos pero por lo visto el decir ¡Feliz Navidad! o ¡Felices Fiestas! debe de fastidiar bastante a estos personajes, para ellos sí es una fecha señalada pero para otras cosas.

Podéis comprobar por esta entrada que conozco bastantes casos, se hacen preguntas absurdas de por qué la gente se felicita, qué haber si es el cumpleaños de todos, esto último lo he oído esta mañana. Por otro lado y desde un punto de vista personal las frustraciones de los últimos años en este país en forma de crisis han disparado su número, el de amargados, lo que hace de esta época una época muy señalada para esta camarilla. Al final me quedo y me quedaré siempre con aquellas personas con las que puedes estar y disfrutar en paz y armonía de todo lo que vivimos a lo largo del año, sonrisas,  regalos, risas, brindis y algún que otro beso.

Así que para todos ¡Felices Fiestas!

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