El hombre y sus circunstancias.

Uno ya tiene una edad y cuando rememora ciertos momentos de la vida se da cuenta de cuanto tiempo ha pasado desde ... ... ... Los recuerdos que tengo de ciertas situaciones se empiezan a contar ya por décadas lo que me indica cuántos años he vivido y lo qué he vivido. Hace poco estuve con un viejo amigo de estudios, recordábamos los viejos tiempos, los viejos compañeros de clase, profesores, situaciones de aquél pasado que ya nunca volverá y la situaciones en las que se encuentran ahora algunos de los anteriores si es que sabemos algo de ellos. El silencio viene cuando sabemos que algunos de ellos por diferentes circunstancias de la vida ya no están en este mundo, enfermedad, accidentes, es ahí cuando me doy cuenta de la suerte que tiene uno de seguir viviendo y de estar todavía por aquí dando la chapa. Siempre recordamos situaciones y personas pasadas y de lo que siempre nos arrepentimos es de lo que no hicimos pudiéndolo hacer, es un asunto muy curioso esto.

Los seres humanos somos egoístas por naturaleza, no nos damos cuenta de las situaciones que se dan en otros lugares o con otras personas aunque estén justo a nuestro lado. Solo cuando nos toca de cerca ese dolor es cuando reaccionamos o nos preguntamos el por qué nos sucede lo que nos sucede. No nos damos cuenta de que debemos de aprovechar nuestro tiempo, no sabemos de cuanto tiempo disponemos en este mundo pero una cosa está clara, venimos con el tiempo limitado. Cada instante que vivimos es un instante que no vuelve, no tenemos un reloj de marcha atrás para volver a vivir ciertas circunstancias o para corregir errores que creemos haber cometido.

Vivimos muchos años en comparación con otras épocas, personas que ya no las verás más, lugares que cambian o que dejan de existir. Cuando nos educaron de pequeños nos preparaban para un mundo totalmente analógico casi sin cambios aparentes, por suerte o desgracia vivimos en un mundo digital y absolutamente cambiante. Las enseñanzas que nos dieron apenas nos sirven hoy en día, toda la tecnología nos supera, no estamos preparados para las redes sociales, Internet y demás situaciones tecnológicas en las que vivimos a diario, no me quiero ni imaginar cuando se implante la I.A., Inteligencia Artificial, es algo perturbador.

Todos tenemos nuestras circunstancias y a nosotros nos ha tocado bailar con la más fea, somos la primera generación de la humanidad que tenemos que convivir con esta orgía tecnológica. Nadie nos ha enseñado a interactuar con máquinas, debemos de apechugar con el acierto y el error que siempre es más el error que el  acierto, nunca se atina a la primera. Estamos decidiendo sobre la marcha que clase de mundo queremos para nosotros y para los que vengan después, es una responsabilidad enorme demasiado grande y que nosotros no hemos pedido. Vivimos un punto de inflexión que no sabemos hacía donde nos dirige y es la adaptación a la tecnología la que nos dirá que seremos en el futuro.

Ya me he cansado de poesía así que os dejo una de mis entradas. Un saludo a todos.

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