Relaciones, recuerdos y reencuentros.

La escuela donde estudié, ¡que recuerdos!

Uno ya va entrando en años y ha conocido a muchas personas por circunstancias de la vida, estudios, trabajo, vacaciones y otras motivos aleatorios. Las relaciones que tenemos con los demás nos pueden dejar marcados para una larga temporada o para toda la vida, depende de la relación y de la intensidad de esa relación, la duración no influye para nada, lo tengo comprobado. Uno no se acuerda de todas las personas que ha conocido a lo largo de los años, es imposible, más aún teniendo en cuenta que todos cambiamos de físico y que nuestra memoria nos engaña con los recuerdos, solo hay que volver a ver una película que hacía mucho tiempo que no veías para darte cuenta que no guardamos en la memoria las cosas tal y como suceden.

Cuando me reencuentro con alguien de mi pasado me vienen a la memoria aquellas épocas en la que compartía mi vida con esa persona, no me refiero solo a relaciones amorosas, la vida de un ser humano es bastante más que amor y sexo. La intensidad del recuerdo, emoción, depende de la época y de la persona con la que te vuelves a cruzar, todo ésto último es completamente personal ya que cada uno dependiendo del país y la cultura tendrá mejores o peores recuerdos de esas épocas también incluyo el género del individuo.

Hay personas a las que las he olvidado completamente, otras personas me vienen como un fogonazo a la memoria y siempre me pregunto qué habrá sido de ellas, otra cuestión es por qué me ocurre ésto, no tengo respuesta. Esos recuerdos vienen de relaciones intensas, por lo general relaciones amorosas con el género femenino que todo hay que especificar, con el genero masculino no he tenido nunca ninguna clase de relación de ese tipo por lo menos por el momento. Las relaciones laborales o profesionales son harina de otro costal. Tengo recuerdos de esas épocas pero la mayoría de esas empresas han desaparecido, los locales en las que antes estaban están ocupados por otra clase de empresas, aquí las empresas van y vienen y con ellas los recuerdos y las personas.

Toda esta larga reflexión la hago porque en los últimos meses me estoy encontrando por la calle a antiguos compañeros de colegio, lease E.G.B., instituto, trabajo. Te quedas un buen rato hablando con ellos y recordando viejas anécdotas,también preguntas lo de siempre, cómo te va la vida, en qué trabajas, qué te ha sucedido estos años, sabes qué ha sido de fulano, mengano. Personalmente me emociono mucho al tratar con viejos amigos, por lo menos es lo que yo siento. Hay que tener en cuenta que yo vengo de una educación distinta a la que se hace hoy en día, eramos dos clases de unos 40 alumnos por aula y separados por genero, así que ínteractuaba más con compañeros que con compañeras.

Una única cosa hay en común cuando me encuentran, todos me reconocen sin dudarlo, éso quiere decir varias cosas, la primera es que me conservo bastante bien, no he cambiado demasiado a lo largo de los años personalmente me cuesta reconocer a otras personas y me tengo que quedar unos instantes intentando saber a quién tengo delante, la segunda que creo que es más importante que la primera es que la gente se acuerda de mi, no estamos tan solos, simplemente nos buscamos la vida por donde sea. Es ley de vida, todos cambiamos de aspecto y de personalidad con el paso de los años, no somos los mismos con 20 años que con 40 años a cada cual la vida le ha tratado de una manera o de otra, ni mejor ni peor sino de manera distinta.

Con las mujeres el tema cambia, son relaciones más tempestuosas, me cruzo con alguna de ellas pero simplemente agachan la cabeza y siguen su camino, las pocas que se detienen a charlar son mujeres con las que la relación fue bastante fluida sin llegar a ser tormentosa. He comentado en la entrada que el tiempo que dura la relación no importa solo importa la intensidad, lo comento, tuve una relación muy intensa con una mujer hace algunos años solo duró unos seis meses y es algo que no olvido y no olvidaré jamás, a quedado a fuego marcada en mi memoria, de hecho, tengo una pequeña parcela de mi banco de memoria reservada para ella en especial. No me ha quedado otro remedio ya que la memoria es uno de los grandes lastres con los que tenemos que combatir los seres humanos. La tengo presente siempre todos los días, no sé si para mi suerte o desgracia, no creo que en este caso halla un reencuentro ya que tenemos vidas muy distintas y alcanzarla sería como alcanzar otros sistemas planetarios, tan solo  me refiero a vernos de nuevo y charlar de nuestras vidas tomando un café aunque pensándolo bien sí ocurrió una vez también puede ocurrir otra vez, en fin, ¿por qué seré tan soñador? Ésto me recuerda a esa frase de la película Memento <<No me acuerdo de olvidarte>>, en la escena de la película por más que el protagonista quema fotos, imágenes y otros objetos siempre le queda la memoria ya que la memoria no se puede borrar como si fuera un archivo de ordenador.

Y vosotros, ¿qué tal vais de memoria? Hasta la siguiente entrada, no os olvidéis de mi, saludos a todos.

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