Excusas.

<<Todos tenemos nuestra excusa, ¿cuál es la suya?>>

No tengo excusa.
Hace años cuando entré a trabajar a la empresa que me había seleccionado, ¡que tiempos aquellos!, tuve que dirigir mis pasos al despacho del departamento de recursos humanos de dicha empresa. Cuando entré en el despacho para firmar el contrato, dar mi número de seguridad social y demás fotocopias al uso, al fondo del despacho, detrás de la mesa de la secretaría que me estaba atendiendo a las mil maravillas, no recuerdo su nombre, había un encerado colgado en la pared con la frase escrita que encabeza esta entrada y esa frase permaneció ahí hasta el día que me echaron, la crisis económica de 2.008. Por comentar, fue la última empresa para la que trabajé hace años y no tengo ni la más mínima queja de ellos, tuvieron que prescindir de la mitad de la plantilla y sé que siguen funcionando, me alegro por ellos, de verdad.

Volviendo al tema que me voy por las ramas, esta frase se me quedó grabada a fuego en mi mente y siempre la recuerdo cuando pongo alguna excusa o me la ponen a mi. No critico las excusas como algo negativo, no digo que las excusas sean malas per sé, todos tenemos causas o razones de fuerza mayor por la que no podemos atender nuestras responsabilidades, la vida no es precisamente una balsa de aceite, simplemente lo que yo critico es la actitud de la persona o la excusa esgrimida.

Hay dos grande grupos de tipos de excusas, un grupo lo podemos definir como las excusas de no querer aceptar responsabilidades <<No tengo tiempo ... , Me coges en mal momento ... >>, son las formas de expresarse más manidas y prefabricadas. El otro grupo son las excusas cuando el trabajo no está hecho y todo empieza por el famoso: <<¡Es que ... !>>, muy desgastado también. ¡Ahí va! Me olvidaba del tercer grupo que creo que es le grupo más importante, se trata de los que dan explicaciones o que se excusan sin que nadie les haya pedido su opinión, para éstos aplico el: <<Excusatio non petita, accusatio manifesta>>, traducido como, <<Explicación no pedida, acusación manifiesta>>, si nadie te pregunta ¿para qué abres la  boca, majo?

El problema no es la excusa en sí, si no la clase de argumento que se da para excusarse por no cumplir con la obligación adquirida o para no aceptar compromisos. Hay excusas muy peregrinas y personas que se excusan por todo, creo que somos conscientes cuando una persona no puede por las circunstancias o no puede porque no le da la gana. Entre los grupos anteriores no sé cuál es el más malo, la persona que se excusa por todo probablemente lo haga por su propia incompetencia o por su pasotismo, al fin y al cabo no todo el mundo tiene que saber responder. Muchas veces somos nosotros mismos los que delegando en personas que no saben o no quieren erramos en nuestro propósito de confiar en esas personas, la excusa puede ser una advertencia de una persona que no quiere saber nada de lo que le proponemos e incluso de nosotros mismos.

La mejor de las excusas es él que no la tiene, <<No tengo ninguna excusa>> o <<Sin excusas>>, quizás sean de las mejore excusas que existen, al fin y al cabo muchas veces la excusa es la antesala de la mentira. Yo sin excusas sigo compartiendo estas lineas con vosotros aunque muchas veces me encuentre en las estrellas, ¡menuda excusa!

¡Saludos! Y sin excusas.

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